La amistad es más intensa en la adolescencia que en
cualquier otra época de la vida. En la adolescencia, los amigos son más íntimos
y se prestan más apoyo que a edades anteriores; también exigen una mayor
lealtad, compiten menos entre sí y comparten más con sus amigos que los niños.
Estos cambios se deben en parte a su mayor desarrollo cognitivo. Los
adolescentes son capaces de expresar mejor sus pensamientos y sentimientos,
compartiéndolos con sus amigos. También son más capaces de entender el punto de
vista, emociones y pensamientos de otras personas. Los varones, tanto
adolescentes como adultos, suelen tener un mayor número de amigos que las
mujeres, pero las amistades entre ellos rara vez son tan cercanas como las
femeninas. Entre las mujeres, un aspecto fundamental de la amistad consiste en
brindarse apoyo emocional y compartir experiencias.
Los adolescentes tienden a escoger amigos con rasgos muy
similares a los suyos, de manera que la influencia que ejerce el uno en el otro
los hace más parecidos. En la adolescencia, esta similitud entre amigos es más
importante que en cualquier otra época de la vida, tal vez porque los
adolescentes luchan para diferenciarse de sus padres y les resulta necesario
contar con el apoyo de personas que se parezcan a ellos. Por este motivo
tienden también a imitar los comportamientos de sus compañeros y recibir su influencia.
Los amigos influyen en la forma de vestir, actividades sociales, comportamiento
sexual y consumo o rechazo de drogas. Sin embargo, los padres ejercen una mayor
influencia sobre temas más profundos, como qué hacer ante un dilema moral, qué
educación buscar o qué empleo elegir

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